El Mundo Bizarro

Por Leandro Rodríguez


En la historia de Súperman, existe un personaje de ficción -Bizarro-, que es una especie de clon del hombre de acero, pero inverso. Es decir, con una imagen alterada de poderes - acciones, y con una visión retorcida de la Tierra donde habitan los Bizarros, ésta aparece como un cubo perfecto. En el mundo Bizarro todo es al revés: El mayor héroe es el más grande traidor, el zoológico es el lugar donde los animales observan a las personas, etc. Así también, Bizarro puede ver a través del plomo (algo que Súperman no puede), y con su mirada congelar en vez de calentar.

En paralelo, cuando vemos lo que hacen nuestros gobernantes en la política, con un periodismo generando paradigmas y desviaciones, como si fueran normas de vida; no puedo creer que una sociedad se aproxime tanto a la fantasía, como si viviéramos en un mundo similar a los Bizarros.

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Cuando éramos niños, vivíamos en un mundo donde sabíamos lo que estaba bien y lo que estaba mal. Conocíamos también, cuáles eran los códigos de conducta que nos habían inculcado nuestros padres, pues era simple percibir en la sociedad los modelos que se mostraban. La característica fundamental era la definición de las cosas de manera clara y precisa. Por ello -tal vez-, vivíamos de manera más ordenada; los valores estaban fundamentados en este tipo de esquema, lo que obviamente, lograba que las manifestaciones se sustentaran en la honestidad, el respeto hacia los demás y por sobre todo, el respeto a la norma que se aplicaba sin miramientos.

Se nos había dicho que el chisme era dañino, que entrometerse en la vida ajena era perjudicial, que la lealtad era un valor muy grande en el ser humano y que el respeto por la vida era ¡tal vez! lo más importante.

En el escenario que vivimos en la actualidad, es muy difícil para un padre o madre, el educar a sus hijos; indicarle qué es lo que está bien y qué está mal. En otras palabras, formar los valores que sustentarán su desenvolvimiento en el futuro. Qué difícil será explicarle al hijo, porqué elegimos a un presidente que destrozó anteriormente el país (siempre que viajo al exterior me resulta incomodísimo tener que explicar este hecho a los extranjeros). Tendrán que explicarle entonces, que los medios de comunicación -especialmente la televisión-, mienten. Tendrán que explicarle también, que hay personas que se ganan la vida espiando a la gente y luego publicando sus intimidades. Explicarle que ya no importa el respeto por su cuerpo, que de pronto estar despeinado, sucio y huachafo, es la norma. Esto, simplemente, porque alguien lo instituyó sin importar las consecuencias y porque la tendencia es perder identidad. Tendrán que explicarle que ser puntual es un defecto y no una fortaleza y que quienes ostentan el poder, pueden hacer lo que les venga en gana sin importar violar la ley. Deberán explicarle porqué los gobernantes nunca admiten sus errores.

En suma, es deber explicar al hijo porqué existe un Jirón Azangaro en Lima donde se falsifican toda clase de documentos al mejor estilo; y lo que es peor aún, que estos hechos ocurren a menos de 100 metros del Palacio de Justicia, donde se supone están trabajando -dizque-, los jueces más probos del Perú. Igualmente, porqué existen Las Malvinas, donde casi todo lo que se vende es robado y donde -por ejemplo-, se puede conseguir un teléfono celular con la opción que se desee, al margen del operador. Tendrán que explicarle porqué el Presidente de la República, al asumir el mando, firmó una declaración jurada que no se ajusta a la verdad y porqué se ven policías dirigiendo el tránsito en una esquina, donde existen 23 semáforos que están operando a la perfección.

Deberán explicarle además, porqué las calles de la ciudad están enrejadas y no se puede transitar libremente. El porqué la gente espera al transporte público en lugares donde existe un letrero que dice “paradero prohibido” y el porqué un congresista gasta dinero del erario nacional y no rinde cuentas. Tendrá que explicarle que vivir en legalidad es estar en desventaja frente a los que viven en la informalidad; el porqué muchas personas todos los fines de semana van a las iglesias y después continúan siendo tan malas como antes con sus semejantes. También que estas personas creen en brujerías y adivinos a pesar que su fe lo prohíbe.

El ser humano es como una computadora, esta última, sin un sistema operativo que le permita operar no sirve para nada. Son los programas que alberga los que la hacen útil y le permiten realizar innumerables operaciones que operan sobre el sistema operativo. Haciendo un parangón, los seres humanos tenemos los valores, que vienen a ser nuestro sistema operativo. Estos se sustentan en los modelos que vemos en nuestras casas y en la sociedad, empezando por el colegio. En este escenario, los medios de información cumplen un papel muy importante, ya que la población está acostumbrada a que estos medios le indiquen qué es lo que debe aceptar. Incluso si son las cosas mas aberrantes o estúpidas, se validan simplemente porque estos medios lo indican. Ello es una muestra que nuestra educación adolece de valores, no sólo por el hecho que la escuela y la casa no lo enseña o inculca, sino porque en la práctica, la vida cotidiana y la sociedad nos enseñan que los mismos no sirven para nada.

Pensamos que educar, es almacenar información en las mentes de los estudiantes, olvidándonos de formar en ellos actitudes que lleven al desarrollo de su creatividad e innovación. Pero por sobre todo, nos olvidamos de impulsar los valores que le permitirán tomar una acción positiva frente a la vida; una acción que parta de un aprendizaje permanente, de una autocrítica que los lleve a no ser dependientes ni alienados. Sin todo esto, se generarán individuos apáticos que buscarán en sus bolsillos una razón para vivir, susceptibles de tomar todo lo que venga de fuera, sin importar si es bueno o malo.

Los valores son todo aquello que lleva al hombre a defender y crecer en su dignidad como persona. Los valores conducen al bien moral. El bien es aquello que mejora, perfecciona y completa la vida misma. Los valores perfeccionan al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura -por ejemplo-, pero ello no afecta directamente el ser hombre. Sin embargo, vivir en la mentira; el hacer uso de la violencia o el cometer un fraude, degradan a la persona y empeoran su condición de ser humano, lo deshumanizan. Por el contrario, las acciones buenas como vivir en la verdad y actuar con honestidad; buscar la justicia, lo perfeccionan.

Con una prensa estupidizante, en medio de periodistas que manipulan a la opinión pública utilizando incluso las cosas más degradantes para tener audiencia y para impactar, la pregunta es: ¿qué hacer en medio de este embrollo? Ciertamente, en la política no existe ningún proyecto para trabajar en este sentido, amén que la prensa es usada para mantener el status quo de cierto grupo privilegiado. Curiosamente, los innumerables mensajes que he enviado a los periódicos, con opiniones e incluso con artículos, no son publicados sin indicar un acuse de recibo siquiera, ¿porqué?

Hablamos de libertad, pero ¿qué libertad tiene el pueblo si le esta vetado el acceso a estos medios de información? Obviamente, si se tiene dinero la situación cambia.
Creo que en esta época que vivimos y con la tecnología que contamos, se tiene que acudir al uso de las tecnologías de la información para poder influenciar y luchar contra esta tendencia degradante. Todos tenemos la posibilidad de participar en foros de discusión, o de generarlos en la red. Asimismo, podemos crear o participar en blogs, listas de interés, etc. Crear incluso páginas de opinión en servidores de cualquier parte del mundo. Todo esto implica -por supuesto-, formar comunidades cooperativas con el objetivo de unir esfuerzos y trabajar, generando nuevas corrientes de pensamiento que mejoren la sociedad.

Para quienes deseen realizar estas propuestas, ofrezco voluntariamente mi apoyo en la complementación de algunos de estos recursos y en el manejo de su funcionamiento. Soy un convencido que, uniendo esfuerzos y trabajando desde donde nos encontremos y utilizando inteligentemente la tecnología de la que disponemos, podremos contribuir a mejorar las cosas.