La Cultura y la Tecnología

Por Leandro Rodriguez


En mis tiempos de estudiante, en la universidad se enseñaba el uso de la regla de cálculo que permitía simplificar los cálculos que se tenían que realizar en los cursos de Física. Pensar en tener una calculadora de bolsillo que reemplace esta herramienta era una situación de ciencia ficción. En la Universidad había entonces un par de calculadoras de gran tamaño que realizaban las cuatro operaciones con un tiempo increíble de retardo. Tuve la suerte de vivir toda la evolución tecnológica que implicó pasar desde el inicio de las primeras calculadoras, seguida de las primeras computadoras de grandes dimensiones que cabían en un cuarto completo. La información se introducía mediante el uso de tarjetas perforadas que se compilaban en programas para ejecutarlos; toda una cuestión de estado. Cuando estudié en EEUU se trabajaban en computadoras grandes pero ya se empezaba a introducir la PC y la Apple dio inicio a la comercialización de su PC Macintosh. Su costo era muy elevado. Un día, cuando estaba realizando una estadía en la Carnegie Institution of Washington, se me acercó un colega indicándome si deseaba visitar a un amigo para conocer la PC que se había comprado, su PC arrancaba con un diskette bastante grande. Me quedé fascinado y no podía creerlo, cuando este amigo arrancó un editor que se llamaba Kedit, el solo hecho de mirar cómo se movía el cursor a través de toda la pantalla y que se podía corregir el texto tan fácilmente me dejó atónito. Con las computadoras de la Carnegie se tenía que realizar un texto exactamente como se corría un programa, después de la compilación y de la ejecución recién se podía saber qué es lo que se había tipeado mediante la impresión. Lo más espectacular fue ver la Macintosh con sus íconos el mouse y un sistema operativo que posteriormente copiara Microsoft. Todas estas maquinas tenían un precio inalcanzable bordeaban los 10000 dólares. Los que estudiábamos física nos involucrábamos muy fuertemente con el desarrollo de esta tecnología por la necesidad de encontrar herramientas que resuelvan lo que necesitábamos calcular. No en vano hay muchísimos físicos involucrados en el desarrollo de la PC junto con los microprocesadores, invención del modem, protocolos de comunicación, etc. El físico Bradford Shockley, inventó el transistor recibiendo por esto el premio nobel de física en 1956, revolucionando con esto la evolución de las computadoras. Después de esto fundaría una empresa, en el ahora valle del silicio, contratando a 18 PHd de los cuales 8 se retiraron por discrepancias con Shockey y fueron liderados por el físico Rober Noyce quien inventó el circuito integrado junto con Jack Kilvi de manera independiente, recibiendo por ello el premio nobel de física en año 2000. Noyce fue el creador de INTEL que todos conocemos ahora.

Cuando regresé al Perú intenté utilizar todo lo que de alguna manera se estaba inventando para optimizar los cálculos que teníamos que hacer en sismología. Me parecía poco razonable dedicar un tiempo especial en relación a las teorías en si mismas. Ya se tenían PCs que había que agregarles un coprocesador matemático para que puedan correr cálculos matemáticos y se estaba creando mucho software para diferentes campos del conocimiento. En aquella época año 1985 tenía a mi disposición una PC AT de 500 kb de memoria RAM un disco duro de 30 Mbytes con el DOS como sistema operativo. Me parecía extraordinaria esta máquina, hice cosas increíbles con ella. Todavía no exista Internet. Utilizábamos los módems inventados por los físicos para transmitir información de una institución a otra.

Cuando llegué en el año 1990 por primera vez al Centro Internacional de Física Teórica de Trieste en Italia me quedé sorprendido por la forma en que se había estructurado todo el apoyo tecnológico. No había restricción para nadie tomar una PC, las comunicaciones eran libres, etc., etc. Me parecía un pequeño cielo comparado con la situación que se vivía en la institución que trabajaba en el Perú. Totalmente burocratizada, llena de mecanismos de control. En este centro había una increíble producción intelectual. Pensé por inducción que realizando la misma acción en Perú generaría un efecto similar, es decir entregando herramientas tecnológicas. Nunca me imaginé lo equivocado que estaba. Apenas tuve la responsabilidad de una Jefatura o una Dirección, inicié este experimento, es decir dar acceso irrestricto a todo el personal para que pueda, en mi supuesto, mejorar su trabajo y su desarrollo personal. Lo único que logré fue empeorar la precaria productividad generando una gran pérdida de tiempo para el personal. No contento con este resultado lo volví a experimentar en otra institución del estado; el resultado fue el mismo. Pensé que el esquema de la institución era el que podía influir para ello y cuando pasé a la actividad privada lo volví tercamente a experimentar creando incluso herramientas propias que nos permitirían mejorar nuestro trabajo, el resultado fue el mismo. No importaba el nivel del personal, simplemente no existía la cultura para usar esta tecnología. Pude comprobar que si una persona era un analfabeto funcional no cambiaría simplemente dándole acceso a la tecnología. Por ello es más importante alfabetizar, capacitar y educar antes de entregar la tecnología.

Había discutido estas ideas con el Ing. Alberto Giesecke Matto fundador del Instituto Geofísico del Perú (IGP) y del Centro Regional de Sismología para América del Sur, que ostenta el grado de Amauta y una condecoración del gobierno peruano por sus logros. El me contó una anécdota que me hizo rebobinar mis ideas para considerar una estrategia distinta en el caso de la implementación de nuevas tecnologías. Cuando se funda el IGP la sede era en Huayao (Huancayo) un observatorio con apoyo de la NASA. Se implementó laboratorios y viviendas con todas las comodidades para el personal científico. El Ing. Giesecke observó que el personal de apoyo de la región vivía en zonas donde no tenían ningún servicio de salud implementado, es decir no tenían agua ni desagüe. Pensó dotar a este personal de los servicios básicos y como una primera medida fue la de construir un baño amplio con todas las comodidades, duchas de agua caliente, etc. Se inauguró con fiesta de acuerdo a las costumbres de la zona. Luego se olvidaron del asunto. Un día el Ing. Giesecke pasó cerca al baño y sintió un hedor muy fuerte, pensó que el baño no era limpiado por lo que fue a mirar. La sorpresa que se llevó cuando vio que los baños nunca habían sido utilizados estaban tan limpios e intactos como en la inauguración. La gente tenía la idea que el baño era el lugar donde tenían que hacer sus necesidades pero como nunca habían utilizado un wáter no sabían para que era y lo hacían en cualquier lugar. Inmediatamente se limpió el baño y se buscó por sorteo quien se iba a hacer cargo de educar y capacitar a la gente.

Esta anécdota esquematiza lo que ocurre cuando se intenta implementar tecnología, en muchos casos en el estado no se cambian los procedimientos y procesos por lo que al implementar tecnología nueva solo se cambian los reportes de mano a una impresora laser pero al fin de cuentas todo sigue igual sin mayor impacto. Se piensa que capacitar en el uso de la tecnología solo se limita a enseñar el manejo de las herramientas implementadas o de los sistemas que las soportan. No se entiende que hay que enseñar al usuario final a pensar de manera diferente, de entender que las herramientas que se les está dando le permitirán tener información de los procesos y procedimientos que lleva por lo que tiene que hacer una reingeniería de los mismos y adecuarse a un manejo diferente de la información. En muchos casos la computadora más simple, que es más potente de la que llevó al hombre a la luna sano y salvo, y cualquier otra mucho más potente, se han convertido en una máquina de escribir y en una herramienta para ver el email y navegar, sin generar mayores cambios cualitativos en los usuarios. Mucho de esto tiende a la infoxicación que es la incapacidad de analizar y comprender una lluvia de información como la que pueden proporcionar los medios electrónicos actuales.

Las herramientas que nos ha dado internet tienen impactos trascendentes pero que en el fondo permanecen ocultos dando la idea de que solo sirven para un uso muy trivial esto porque no existe todavía la cultura para tal uso. Con la aparición de las redes sociales existe mucho por investigar y las perspectivas son insospechadas.

En 1992, Robin Dunbar, un antropólogo británico especializado en el comportamiento de los primates, llegó a la conclusión de que el poder cognitivo de su cerebro limitaba el tamaño de la red social estable que un individuo de su género podía establecer. Extrapolando los tamaños del cerebro y las redes sociales de los monos, Dunbar sugirió que el ser humano podía mantener redes estables de alrededor de 148 contactos. Redondeado a 150, esto se conoce como "el número de Dunbar".

Dunbar teorizó que un grupo con un tamaño de 150 personas debía tener un incentivo muy alto para mantenerse juntos. Para que un grupo de este tamaño posea esa cohesión, Dunbar especuló que por lo menos un 42% del tiempo del grupo se debía dedicar a la socialización.

Considerando lo anteriormente planteado, la pregunta es: ¿cómo nos comportamos en estas redes sociales de miles de individuos? ¿aparece allí esté límite del que habla Dunbar? ¿Dedicamos tanto tiempo a ser sociables? ¿Alguien lo ha medido?.

Lo que me parece importante es indicar que lo que se observa en una red social es la manifestación de alguna manera de la cultura del grupo humano que la integra, así mismo, nos lleva a pensar que están surgiendo nuevos espacios colaborativos que giran alrededor de una cultura abierta donde cualquiera puede participar, y todo el mundo tiene el potencial de ser visto y escuchado. Según esto existen oportunidades para que nuestros pensamientos puedan ser leídos, nuestros vídeos vistos y nuestra música escuchada el uso de estas permite cierta libertad de expresión que no puede manifestarse en el proceso de socialización convencional y tradicionalmente utilizado por el ciudadano común.

Este tipo de interacción está revolucionando los medios de enseñanza y procedimientos de las instituciones de la sociedad. El cambio científico- tecnológico se vuelve tan rápido que obliga a realizar modificaciones donde el hombre debe saber evaluar y escudriñar las oportunidades y las limitaciones que la tecnología ofrece. Vivimos en un mundo donde la nueva tecnología se convierte en una cosmovisión y hasta en una pasión, desde la cual pretende darse cuenta de lo que ocurren en el mundo y en una concepción que se convierte no sólo en un medio instrumental, operacional, sino en una norma.

Hace un par de años me integré al grupo Huaracinos de los 70s dentro del Facebook. Grupo creado para revalorar nuestras costumbres y hermanar a los Huaracinos no solo de la época del 70 que vivieron la trágica experiencia del sismo del 31 de mayo de dicho año, sino a todos los de la región. La interacción con los miembros ha llevado a resultados insospechados. Lo más trascendente ha sido un reencuentro con un programa muy nutrido donde se han juntado miembros de varias partes del mundo y del país y el planteamiento de proyectos que permitirán en un futuro trabajar por mejorar la ciudad en diferentes aspectos. Me parece que esta experiencia es importantísima e indica como el uso inteligente de la tecnología puede permitir el avance de sociedades sin la necesidad de contar con grandes presupuestos. En un futuro artículo me ocupare exclusivamente de este hecho.

Finalmente es importante entender que asumir una tecnología influye nuestro comportamiento, produce una desestructuración en la sociedad tradicional generando un desequilibrio emocional, donde se hace dudar de los valores establecidos que hemos adquirido en nuestra formación. Esto implica una actitud de cambio que sea responsable y conciente y que se traduce en todas las esferas del conocimiento.

 

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