El Software Libre: ejemplo de desarrollo tecnológico sostenible

Por Leandro Rodriguez


Cuando la tecnología se introduce en nuestras vidas, ésta pasa desapercibida e inadvertida y tiende a desaparecer especialmente en su concepción. Esta afirmación parecería ser cierta, si -por ejemplo-, un objeto común y simple como un lapicero, se ha introducido tanto en nuestras vidas, que usarlo resulta intrascendente. Este objeto puede ser obtenido en cualquier lugar y desechado igualmente. Es prácticamente gratis, y no interesa conocer toda la tecnología que significó lograrlo, así como tampoco importa qué investigaciones y experimentos se requirieron para su desarrollo.

De la misma forma, la computadora se ha introducido en nuestras vidas y su evolución hará que -al igual que el lapicero-, desaparezca con el tiempo. Tampoco importará saber qué tecnología usa; de tal manera que cuando nos presentan una computadora, resultará natural "ver" el Sistema Operativo Windows. Paradójicamente, la mayoría de usuarios no son concientes de todas las implicancias que se generan cuando se usa una computadora.

Volviendo al ejemplo del lapicero; cuando adquirimos uno, tenemos la libertad de desarmarlo, ponerle un repuesto, descartarlo, modificarlo, prestarlo, y cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. Además de ello, en el mercado podemos obtener una variedad alternativa de modelos y marcas para todos los gustos, y más aún -si deseamos-, podemos fabricar lapiceros con determinadas características: el nombre de nuestra empresa, por ejemplo. Podemos incluso, regalarlos. Para todo ello no tenemos necesidad de solicitar permiso a nadie y gozamos de libertad para usarlo como mejor nos plazca.

Podríamos entonces imaginar, ¿cómo seria el mundo si sólo existiera una fábrica de lapiceros? Al comprar un lapicero, no existiría la posibilidad de prestarlo ni obsequiarlo. Para colocar el repuesto se tendría que ir hasta la empresa que lo fabricó -porque sólo ella poseería los derechos para hacerlo-; asimismo, de la noche a la mañana los repuestos podrían dejar de fabricarse, apareciendo una nueva 'versión' del mismo y ya no podría seguirse usando el mismo lapicero. Por otro lado -sin querer hacerlo-, se tendría que comprar el nuevo modelo, que probablemente poseería mayores funcionalidades como por ejemplo: capacidad para escribir con 10 tintas diferentes, mayor grosor, etc. y quizás todo ello no importaría al sentir incomodidad por el hecho de querer utilizar sólo el color azul, y no todo lo demás que viene incluído, esto haria sentir muy incomodos a los usuarios haciendo que se resignen irremediablemente a seguir con esta mecánica de trabajo.

Este caso es similar a lo que ocurre con nuestras computadoras y con el Sistema Operativo Windows, así como con otros programas propietarios de uso diario. Al no tener posibilidades de regalarlo ni modificarlo, para que se adapte a necesidades particulares, no se tiene la libertad de usar la versión que se desee. El fabricante decide cuándo desactualizar una determinada versión, indicando que ya no dará soporte; de tal manera que obliga al usuario a migrar a una versión superior, aún cuando ésta no sea necesaria. Estos hechos pasan desapercibidos por la mayoría de los clientes, permitiendo que se genere una cultura de pensamiento y actitud frente a ello, especialmente en los países del tercer mundo y menos desarrollados, sin importar el nivel de la gente: estudiantes, ingenieros, científicos etc. Las herramientas que se usan ocultan este problema, y el trabajo poco a poco depende más y más de ello, convirtiendo a los usuarios, dependientes de estas empresas y de los países que los producen. Esto significa entonces, que se ha entrado -sin darse cuenta-, en una mecánica de trabajo que conlleva una actitud que se podría llamar 'colonial'. Curiosamente, cuando se piensa que el trabajo mejora por el uso de herramientas más sofisticadas -que han desarrollado estas empresas-, lo que se está haciendo es generar más necesidades a los centros de trabajo con el desembolso de grandes sumas de dinero para adquirirlos. La experiencia ha demostrado, que casi nunca se tiene un impacto dramático en la productividad cuando se obtiene este nuevo software. Lo que se logra es que los usuarios se conviertan inconcientemente, en promotores de dichas empresas y si es que por arte de magia desaparecerían, no se tendría nada que ofrecer, viviendo en la pobreza; tanto desde un punto de vista personal como empresarial. Lamentablemente esta actitud también se da en el país, no sólo en el software, sino en muchas de las actividades productivas. Todo ello conlleva a mediano o largo plazo, a no tener ningún valor económico, ya que lo que se produce en conocimientos es poco o nada.

Hace muchos años, hombres visionarios imaginaron lo que ocurriría en el futuro con el mundo en relación al manejo de la información y al software. Iniciaron entonces, el camino hacia el Software Libre, el cual ahora es una realidad. Richard Stallman, un físico graduado en Harvard que trabajaba en el Laboratorio de Inteligencia Artificial, del Instituto Tecnológico de Masachusets inició esta corriente. Actualmente es la cabeza que impulsa el Software Libre en el mundo.

La realidad es que el Software Libre se confunde muchas veces con un asunto de precio. Ello no es así, es un asunto de LIBERTAD. Se parte de conceptos básicos, como pensar que las más nobles creaciones humanas: el conocimiento, las ideas, los conceptos, los programas -una vez comunicados a la comunidad-, se vuelven de uso común y determinan el avance de la humanidad.

El Software Libre es el software que da la libertad a los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorarlo. Se deben cumplir las siguientes cuatro libertades:

· La libertad de usar el programa, con cualquier propósito (libertad 0).
· La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y adaptarlo a tus necesidades (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición previa para esto.
· La libertad de distribuir copias, con lo que puedes ayudar a tu vecino (libertad 2).
· La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie. (libertad 3). El acceso al código fuente es un requisito previo para esto.

Este esquema se sustenta sobre una filosofía que impacta fuertemente la misma economía y las relaciones de producción de la sociedad. Todo esto pasa desapercibido en nuestras sociedades, en los usuarios y mas aun en los políticos, o en otras palabras ante la falta de ética social que adolece nuestro país no nos interesa o se ve como algo esotérico.

El avance de la humanidad se sustenta en la comparticion del conocimiento que apunta en definitiva a mejorar la calidad de vida de nuestras sociedades. Ningún científico genera una teoría para guárdala bajo su cama o para que los que la usen tengan que pagar por ella. Después de muchos años, muchas veces se logra descubrimientos en base a esas teorías cuyos actores ya ni existen y que dan lugar a creaciones tan importantes que se usan en muchos campos del conocimiento como en la medicina por ejemplo. Ningún compositor crea una obra musical para que nadie lo escuche, o un artista pinta o esculpe una obra para que nadie la admire. En esta época el avance de la ciencia y la tecnología está remeciendo fuertemente todos los paradigmas de las sociedades en este sentido y lo que es más dramático, se está remeciendo fuertemente toda la estructura legal sobre los derechos de autor, patentes, etc. que se soporta todavía en leyes y reglas de un mundo que ya no existe.

Ahora podemos obtener un sistema operativo que reemplace al Windows más eficiente, más estable, más seguro, hecho para que satisfaga de la mejor manera nuestras necesidades y no para que satisfaga los intereses comerciales de la empresa que lo comercializa. Este sistema se llama GNU/LINUX es la culminación del trabajo de miles de personas a través de todo el mundo, personas que tienen sólo el interés del bien común y del amor hacia sus semejantes. Es el logro de hombres como Richard Stallman, Linus Torvals, y miles de colaboradores esparcidos por todos los paises de la tierra, el uso de este sistema permite reemplazar en su totalidad al Windows, el problema no está en la tecnología, ahora el problema se sitúa en los usuarios y en los estados que por ignorancia han decretado el uso de software propietario.

Para ilustrar el tema: La semana pasada se ha recibido en una empresa, una solicitud de la Superintendencia Nacional de Administracion Tributaria (SUNAT), para enviar información contable; la cual según instrucciones, debe colocarse en formato Excel. Ello implica la tenencia de ese software, por cuanto hay que adquirirlo y operarlo en el sistema operativo Windows. Consecuentemente, éste también debe ser adquirido, de manera que lo que se debe hacer para cumplir con la SUNAT, es PAGAR. Entonces, si una entidad del estado no tiene la menor idea de lo que se expone en este artículo ¿qué se puede pensar en otro tipo de proyectos y acciones del mismo?.

Ahora se habla de que las soluciones deben ser sostenibles, esto en algunos países del primer mundo ha sido iniciado hace muchísimos años, se actúa con inteligencia para controlar los proyectos que atenten por ejemplo contra el medio ambiente y se educa a los pobladores desde niños a vivir en un mundo que hay que cuidarlo, de manera que las soluciones no dejen una carga pesada a solucionar para los que vienen detrás. En nuestro país ese tipo de pensamiento es muy reciente y no es generalizado ni mucho menos. Vemos con estupor como las acciones por ejemplo al problema del desague no han partido de un pensamiento sustentable. Hace 30 años teníamos las playas de Lima como balnearios muy agradables de visitar, ahora están contaminadas y es triste y penoso ver que nuestros hijos ya no pueden usar las mismas como lo hicimos nosotros. Cada año tenemos que rescatar muertos por inundaciones y avalanchas generadas muchas veces porque se ha depredado la naturaleza, es curioso pero en nuestro país no existe por ejemplo bosques certificados para su explotación. Si no hemos tenido la capacidad ni el conocimiento para dar soluciones sustentables a estos problemas, por inducción podemos imaginar que el software es algo que ni siquiera ha sido tomado en cuenta. Las instituciones han dado solución a sus problemas invirtiendo grandes sumas de dinero en la compra y contratación de empresas de software para satisfacer sus necesidades generando una carga pesada para el estado y para ellas mismas por la dependencia que ello ptoducirá en el futuro, ya que cuando se da una solución de software el cambio es constante y las necesidades son variadas siendo esto un ingreso muy importante para las empresas que mantienen en secreto el código fuente de los productos que producen, manteniendo de esta manera al cliente cautivo de por vida.

Algo muy peligroso y que nos es indiferente es como se utiliza el software y la computadora para educar en las escuelas y universidades. Si pensamos que la escuela y la universidad son para formar al hombre para el trabajo, esto es, si su misión es entrenar trabajadores sumisos y baratos para mejorar la rentabilidad de las empresas, entonces no importa que software usemos. Pero si la idea es educar a ciudadanos libres, conscientes de sus derechos y responsabilidades, capaces de cuestionar la verdad establecida, de apreciar el arte, de imaginar el mundo que desean y aportar a su logro, entonces es necesario usar software libre, es decir programas que los estudiantes y profesores puedan usar, estudiar, modificar y compartir a su antojo. El software libre no tiene límites en el aprendizaje, cada uno puede elegir cuanto puede y desea aprender de los programas de acuerdo a su capacidad, dedicación y necesidades, como también la forma de involucrarse en la construcción comunitaria mas grande de la que tiene registro la humanidad. La escuela al usar software propietario prohíbe a priori a sus alumnos estudiar el funcionamiento de los programas, ni pensar en modificarlo, si algún estudiante es un genio y puede incluso modificar el software que le da la escuela, tiene que ser reprimido con la aberrante explicación de que no tiene derecho a adquirir el conocimiento que desea o que aspira.

Imaginemos una clase de literatura en la que los estudiantes debieran darse por satisfechos con que el docente les cuente el argumento de un libro, porque el análisis literario esta prohibido para evitar la posibilidad de que alguien utilice los mismos elementos de estilo, o una estructura narrativa similar. Este ejemplo al parecer absurdo es lo que ocurre en la escuela o en otras palabras es lo que la escuela hace cuando obliga al estudiante a usar programas propietarios, le está negando la posibilidad de adquirir conocimiento. En la escuela se debe impulsar a descubrir la técnica cultural del uso de una computadora, debe descubrirse ese arte y el alumno debe ser ayudado a dar sus primeros pasos. De manera análoga un estudiante que nunca ha tenido la oportunidad de conocer los primeros pasos para hacer un texto; que nunca ha hecho uso de un pincel y témpera; que nunca hizo al menos el esfuerzo de aprender una melodía simple en un instrumento musical; que nunca experimentó nada de esto, está en una situación de muy pobres condiciones para desempeñarse como un miembro de una sociedad moderna como la que vivimos. En un mundo en que casi todos los aspectos de nuestra vida están soportados por el software; - desde los aparatos electrónicos que usamos en casa hasta el cajero del banco donde retiramos el dinero - una persona que nunca intentó generar una solución algorítmica a un problema simple, es un analfabeto como lo es alguien que no sabe leer y escribir. El software libre es indispensable en las escuelas para alentar al estudiante a ser curioso o para satisfacer su curiosidad, para impulsar su creatividad, para contribuir a convertirse en ciudadanos que tengan una cultura que marca nuestra época.

El estado debe empezar por dar normas claras y necesarias en los formatos que se transmiten entre sus instituciones, por ejemplo: para la transferencia de documentos debe emplearse formatos libres que puedan ser leídos por cualquier sistema operativo y procesador de textos. De manera similar, las instituciones que condicionan a los usuarios a usar medios electrónicos para cumplir con sus compromisos tributarios deben descansar en sistemas cuyo acceso no condicione ningún tipo especial de software. También deben especificar que versión de tal o cual programa debe usarse en la preparación de ofertas de licitaciones considerando las implicaciones económicas que ocurriría si se hace uso de las versiones actualizadas más por snobismo que por cuestiones técnicas; en otras palabras, actuar sosteniblemente. Todo ello dejará al usuario final en la amplia libertad de elegir que software utiliza, si opta por el propietario o el software libre, el usuario evaluará que es lo que mas le conviene y libremente tendrá la opción de elegir. En la situación que nos encontramos en estos días esto no es así, el usuario no tiene mas alternativa que usar el software propietario ya que el estado mismo se ha convertido en el primer promotor para ello, en otras palabras es el mejor representante de ventas de estas empresas.

Finalmente, el cambio no es fácil. Implica enfrentamientos, la rotura de esquemas culturales, el valor para asumir los riesgos que ello implica. Entonces, la pregunta sería: ¿de qué otra manera se crece en la vida?.

Empecemos por algo muy concreto: Instalemos en nuestras computadoras GNU/LINUX y usémoslo. Involucrémonos en la comunidad mundial que trabaja en esto, especialmente a nuestros hijos que estudian en los colegios.

La oferta está hecha. Me ofrezco a brindar ayuda en la solución de los problemas que se les presenten.

Editado por el CIDTEL http://cidtel.inictel.gob.pe