REFLEXIONES SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA FISICA

Por Leandro Rodríguez


Cuando estudiábamos la secundaria, se iniciaba la enseñanza del curso de Física en el tercer año. Recuerdo que esperé con ansias este momento ya que me gustaba observar el cosmos, los planetas imaginando cómo podía medirse su comportamiento, de manera que pensé que había llegado el momento de resolver las interrogantes planteadas. Lamentablemente fue una decepción enorme cuando empecé a recibir las clases, el profesor indicó lo que contenía el curso limitándose a escribir formulas en la pizarra luego nos decía “métanse esta fórmula a la cabeza” seguidamente se planteaban algunos problemas para aplicar la fórmula. No existía la exposición de cómo aparecía esta fórmula; la historia del que la inventó; hacíamos cinemática y no teníamos la menor idea de quién era Galileo ni todos los problemas que había tenido que pasar para lograr sus contribuciones. Siguiendo ese esquema todos nos alineábamos, el objetivo principal era sacar una buena calificación no importando el fondo del asunto, como no existía alternativa para buscar conocimiento en el pueblo donde vivía sólo quedaba conformarse e intentar aprobar el curso. No encajaba en mi cabeza que la Física podría ser tan difícil y menos aun tan “fea”, no podía entender cómo podíamos representar un átomo como figuraba en los libros de escuela y vislumbrar que podía dividirse; todas las cosas que pasaban por mi mente se quedaban allí sin ser expuestas a mis compañeros o al profesor por el miedo a recibir una burla o algo similar.

Por situaciones del destino y gracias a mi padre, ya en la capital en el último año de secundaria, me encontré con un estudiante de Física de la Universidad Nacional de Ingeniería al quien mi padre le pidió que me dictara algunas clases. Esto me marcó realmente, fue tal el impacto que recibí al encontrarme con la ciencia que por fin pude observar la simpleza con que se mueve la naturaleza y cómo la matemática muestra su comportamiento; pude sentir en carne propia lo que era la Física. Cuando entré a la universidad a la facultad de ciencias se presentó el mismo problema del colegio con ligeros matices, obviamente la diferencia era que entonces ya teníamos alternativas para encontrar lo que queríamos. Profesores que se presentaban con una ruma de papeles que no eran otra cosa que copias de los libros de consulta repitiendo lo que ya estaba escrito y nosotros como chimpancés amaestrados copiando lo que colocaban en la pizarra. Pero dentro de esto existía gente brillante que marcaba la diferencia especialmente en matemáticas. Recuerdo a dos profesores matemáticos puros cuyas clases se llenaban no sólo de estudiantes del curso sino de otras áreas e incluso de otras universidades. Uno de ellos nos enseñó Algebra Lineal y Teoría de Números, entonces recién pude entender lo que era una hipótesis, una tesis y que significaba demostrar un teorema. Caso muy distante al cuarto de secundaria en que hacíamos las demostraciones de memoria. Sus métodos nos conducían a la utilización del cuaderno solo para resolver los problemas que indicaban o para realizar las demostraciones en el aula, no tomábamos nota de sus exposiciones porque ellos mismos indicaban que sólo había que atender y grabar lo que se podía en la mente, luego iríamos a los libros donde se encontraba esa información. El otro profesor nunca tomó exámenes, sus clases eran tan fascinantes que en algunas oportunidades terminamos aplaudiendo. Tomaba interrogatorios como lo llamaba y si creíamos que calificábamos para dar un interrogatorio del curso decía que podíamos exonerarnos. Esos interrogatorios eran implacables y nos hacían ver las falencias que teníamos pero a la vez aprendíamos y superábamos nuestras limitaciones. Después de un tiempo uno de estos profesores viajó a Texas donde fue contratado y el otro se fue a Francia; nunca regresaron, los dos habían sacado sus doctorados en Alemania, como es costumbre las mejores mentes migran para no regresar.

En el año 1978 se crea la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo en Huaraz, los Huaracinos entusiasmados por este hecho nos ofrecimos a colaborar con la Universidad, para esa época contaba con 23 años ya trabajaba en el Instituto Geofísico del Perú. De manera que dejando temporalmente nuestros trabajos nos trasladamos a Huaraz para enseñar en la Universidad. Esta era la oportunidad de mostrar o hacer lo que uno había predicado todo el tiempo, de enseñar como habíamos deseado que lo hagan con nosotros, de romper esquemas para generar nuevos paradigmas. La idea era seguir lo que alguna vez Einstein postulo: “La mente de un joven no debe atiborrarse de datos, nombres y fórmulas: cosas todas que puede encontrar en los libros sin necesidad de seguir ningún curso universitario. Los años de estudio deben emplearse únicamente para enseñar a pensar al joven, para darle un entrenamiento que ningún manual puede sustituir”. El rector Dr. Cesar Carranza Saravia nos dio todo su apoyo.

Me tocó dictar dos cursos: Ciencias Naturales la parte de Física y Física I. Tenía dos salones de cachimbos de 80 alumnos cada uno y dos de repitentes de aproximadamente 40 cada uno. De manera que mi clase tenía que repetirla o dictarla cuatro veces. Como el curso de Ciencias Naturales era nuevo tuve la libertad de estructurar la parte de Física como creía conveniente.

Allí pude comprobar en la práctica lo difícil que es dictar un curso como yo había deseado, era imprescindible tener un gran dominio de la materia y no sólo era conocer de Física, había también que conocer Filosofía, arte, historia, etc. Nunca en mi vida estudié tanto para enseñar y nunca también tuve la satisfacción de ver a los alumnos entusiasmados visitándome en mi oficina diciéndome que deseaban estudiar Física. En la clase que tratamos la conservación de la energía, tomé como base el libro de Feymann (Lectures of Physics), Física para todos de Landau, etc. Hice una clase tan espectacular que terminaron aplaudiéndome. No veía horas de que termine el semestre porque la verdad era extremadamente agotador enseñar de esa manera, en mi casa estudiaba todo el tiempo de un libro y de otro, mi esposa ya no soportaba mi actitud y luego había que poner lo de nuestra cosecha, y pensar que para el siguiente semestre había que generar innovaciones. Como es costumbre en nuestra cultura no tuve el cuidado de escribir y de guardar todo esto y se perdió.

Pensaba en mi profesor de Física del colegio y comprendí que él no podía hacer más de lo que hacía con la formación que tenia.

Cuando estudié en el extranjero me topé en una visita a la Universidad de Stanford con un curso de Física que había sido dictado una sola vez. Se había generado un compendio del mismo en tres tomos donde no existía lo que se ha convertido en estándar para la enseñanza, es decir dividir los cursos en: estática, cinemática, etc. etc. El curso estaba dirigido para los que empezaban una carrera en Física y se iniciaba con estudios de sistemas dinámicos donde se mezclaban todas las ramas de la Física, esto fue preparado por premios nóbeles que tenía esa universidad en su staff. Y cuando pregunté porque se había dictado una sola vez, me dijeron que nadie pudo hacerlo después.

Los cursos de Física han estado centrados en el conocimiento de hechos, teorías científicas y aplicaciones tecnológicas. Las nuevas tendencias pedagógicas ponen el énfasis en la naturaleza, estructura y unidad de la ciencia, y en el proceso de "indagación" científica. El problema que se presenta al profesor, es el de transmitir una concepción particular o estructura de conocimiento científico a los estudiantes, de forma que se convierta en componente permanente de su propia estructura cognoscitiva.

La Física encierra en sí misma un elevado valor cultural. Para la comprensión del mundo moderno desarrollado tecnológicamente, es necesario tener conocimientos de Física.

Todo país que quiera mantenerse en los primeros lugares, con industrias competitivas, y aceptable nivel tecnológico, ha de potenciar el nivel de calidad de la enseñanza de las ciencias en todos los niveles. Esto no debe implicar el abandono o desprecio de la formación humanística absolutamente necesaria para crear ciudadanos libres y socialmente responsables.

Al sistema educativo moderno se le plantea el reto de formar personas altamente preparadas, y con flexibilidad mental para adaptarse a los cambios que ocasiona la introducción de nuevas tecnologías. Estamos en un momento en que se ha perdido la idea de una carrera para toda la vida. De aquí se deriva, la importancia de tener unos conocimientos afianzados que lo suministran las asignaturas básicas, una de las cuales, es la Física.

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