El Fútbol, una muestra de nuestra sociedad

Por Leandro Rodriguez


Nuestro equipo de fútbol sub 20 ha quedado eliminado nuevamente del campeonato sudamericano de esa categoría, el mismo que clasificará a 4 equipos para el mundial y 2 para las olimpiadas de China. El entrenador de Perú, un señor argentino de apellido Pavoni, declaró irónicamente y hasta con burla que cuando la FIFA instituya que el fútbol se juegue sin arcos el equipo peruano logrará resultados; cualquier país que se respete lo destituiría en el acto. Nuevamente se cosechan fracasos ante las soluciones planteadas, nuevamente entrenadores extranjeros no logran los resultados que esperamos y nuevamente continuamos con los comentarios de que el problema es de entrenador y que no hay gente joven para lograr triunfos.

Como aficionado o casi fanático al fútbol, he visto todos los partidos de este campeonato sin tener más alternativa que ver el único canal que los trasmitía y escuchar los comentarios a veces descabellados de los periodistas que por cierto marcan la diferencia con de los exfutbolistas que comentan; en estos últimos hay objetividad obviamente porque tienen el background de haber pisado una cancha de fútbol pero los otros que son los que lamentablemente influyen en la opinión pública e incluso en la política, son verdaderamente muy limitados y sus comentarios dejan mucho que desear.

Perú debutó con Brasil, como siempre la imagen de Brasil es de gran equipo, de candidato a ganar el campeonato y de no tener problemas en arrasar a los rivales que se le pongan al frente; obviamente todos los chicos de este equipo tienen la estima en las nubes y se creen los campeones del mundo antes de empezar el campeonato. Los periodistas, que según creen saben mucho de fútbol, decían, que era mala suerte empezar con Brasil, que el partido que definiría nuestra clasificación sería con Chile, que nuestra meta era lograr el cuarto puesto para poder ir al mundial, en fin, una sarta de comentarios en donde se les estaba diciendo: ustedes no son capaces de lograr algo bueno, solamente pueden aspirar a esto, mas no pueden, así es que ya saben, escrito está que no podremos más que el cuarto puesto y que campeonar es una ilusión y no una meta a perseguir. Al margen de que estos chicos puedan derrepente o no ser los mejores de nuestro medio, como es posible que nuestra afición y nuestra prensa pueda generar ese tipo de mentalidad cuando se vaya a competir. Y esto es algo que siempre se ha dado desde el pasado también. Casi era una norma aceptar que ir a jugar contra Brasil o Argentina era perder el partido, a pesar que en los hechos el resultado podría ser muy diferente, por ello recordamos como hazañas partidos donde ganamos o hicimos la lucha a estos equipos, sin embargo si por un momento nos despojamos de esa mentalidad derrotista nos daremos cuenta que la diferencia no era la competitividad en sí, sino nuestra mentalidad que desde antes de empezar la empresa ya habíamos perdido o que el triunfo sería producto de la casualidad o una hazaña para recordar en la posteridad.

El día del partido de Perú, los comentarios de los colegas del trabajo eran que Brasil nos daría una paliza; que triste era comprobar que esa mentalidad derrotista había calado tan bien en nosotros y que de hecho influía e influye para afrontar cualquier cosa incluso en nuestra vida personal. Cuando empezó el partido vi a un equipo peruano ordenado con un aceptable planteamiento. Brasil no mostró nada extraordinario, al margen de un chico que marcaba la diferencia por su habilidad, y lo notorio que era que la defensa de Brasil hacia agua por todas partes. Brasil abrió el marcador, los chicos de Perú no aflojaron y lograron el empate en una jugada muy bien elaborada. Allí es donde empezó la caída, allí es donde se empezó a ver como no hay una preparación mental ni la capacidad de entender que los triunfos se logran cuando se creen poder hacerlos. Nadie les ha dicho a estos muchachos que las batallas de la vida no las gana el hombre más fuerte o el más ligero sino el que cree poder hacerlo como repito. Se veía en el partido a un Brasil perfectamente superable por Perú, pero como ocurre con los mediocres nos conformamos con el empate, que de acuerdo a lo que nos han enseñado era más que suficiente y se dedicaron a cuidar el resultado. El comentarista del canal 3 que transmitía el partido decía cuando había una falta contra un peruano. "que se quede tirado en la cancha todo el tiempo que pueda ya que el empate es un buen negocio para Perú", en ese momento habíamos perdido el partido. La diferencia entre el equipo Peruano y el Brasileño era que los primeros estaban derrotados mentalmente, mientras que los segundos creían firmemente que tenían que ganar y que podían hacerlo ya que como repito Brasil no era más que Perú ni mucho menos. Resultado final 2 a 1, Brasil nos metió el segundo gol en el minuto 47 del segundo tiempo ante un equipo peruano que lejos de intentar ganar se conformó con el empate. Imagínense ustedes el impacto psicológico para estos muchachos, perder el partido en ese tiempo y de la manera como lo hicieron. Era el premio al conformismo, era la demostración de que la actitud que se tomó no era la adecuada, era una bofetada a todos los comentarios derrotistas aunque para muchos era la corroboración de que estaban en lo cierto y que no se podía esperar otro resultado. Lo peor todavía no había ocurrido, para el siguiente partido que era con el dueño de casa Paraguay, el entrenador colocó a la mayoría de suplentes guardando la gente para el partido con Chile, esto indicaba que se daba por perdido el partido con Paraguay y que sólo aspirábamos ganar a Chile y a Bolivia para tentar la clasificación a la segunda fase. Ni siquiera se pensó intentar ganar a Paraguay, resultado 1 a 0 con un gol agónico Paraguayo convertido por autogol de un peruano. Chile nos goleó 4 a 2 y Bolivia 4 a 1 contra todos los pronósticos. Hay que pensar un poco y colocarnos en el pellejo de los muchachos del equipo, ¿con que estímulo?, ¿con que actitud mental se podría haber afrontado los partidos con Chile y Bolivia?.

Ahora nuevamente pensaremos en cambiar de entrenador, de que la dirigencia es la culpable y no nos damos cuenta que esto simplemente es una muestra y el reflejo de lo que es la estructura de nuestra sociedad y de la actitud que los peruanos tomamos frente a la vida. Esto se muestra desde que elegimos a nuestros gobernantes hasta el conformismo que asumimos cuando destrozan el país o cuando asumimos responsabilidades en organismos estatales, o poderes del gobierno, donde hay que mantener el status, o tratando por todos los medios de aferrarse a la teta del estado sin considerar cambios ni nuevos esquemas. Sin generar resultados año tras año, volviéndose a cero cada vez que hay un cambio de responsabilidades.

Ahora se habla mucho de la educación, creo que hay mucha razón en esto porque es el pilar donde se soporta todo, sin embargo, no hay que olvidar que educar no sólo implica enseñar matemáticas o lenguaje; un país educado, por sobre todo, es un país que tiene mucho fondo y valores, es decir, la educación debe generar valores que a la postre condicionen la respuesta que tendrá la población frente a la vida; lamentablemente no tenemos la formación que nos dé el valor de aprender y de autoaprender. Esto hace que nuestra sociedad sea egoísta y destructiva y por sobre todo que repitamos los errores. Todo educa, no sólo el colegio o los profesores. Educa el padre de familia, educa el trabajo, educa el medio, educan los medios de información tanto escritos como hablados, educan los gobernantes. No sé si nos hemos puesto a pensar si todos estos estamentos cumplen cabalmente su función, basta sólo mirar un quiosco de periódicos o la programación de un canal de línea abierta o el comportamiento de un padre de la patria o lo que es peor de un presidente de la nación, para darnos cuenta que en vez de apuntar a formar un individuo lleno de valores se les llena de todo lo contrario, de antivalores y se le aliena para que a la postre su respuesta frente a la vida este llena de vicios. Se enseña a que todo lo extranjero es mejor que lo nuestro, se enseña a no ser fraternos, se enseña a que la informalidad es un paradigma y que las leyes son hechas para romperlas, se enseña a que ser mejor no es importante y que sólo teniendo influencias se lograra algo en la vida. Con este tipo de educación como se puede responder a presiones como por ejemplo en un partido de fútbol donde los Chilenos me están insultando en la cancha sacándome mi pasado y hasta a mi madre. Freddy Ternero cuenta en su libro que cuando el equipo peruano de fútbol llegó a Chile para las eliminatorias en la época de Oblitas donde solo teníamos que empatar para clasificar al mundial, los mismos utileros del aeropuerto les insultaban diciéndoles lo que paso en la guerra del pacífico y sacándoles el pasado, eso era una constante hasta en el hotel. Esos jugadores no estaban mentalmente preparados para soportar tal presión y perdimos ese partido siendo eliminados del mundial, aquí no jugó la calidad futbolística sino otros factores.

También algo que nos dice la experiencia es que no aprendemos de la experiencia. Recordemos los logros del Cienciano, como es posible que un grupo humano de jugadores como se les dijo en algún momento, reciclados junto con algunos refuerzos pudieron haber logrado esos resultados. Se ganó a La Católica de Chile, al Santos del Brasil, al América de Cali de Colombia, a River Plate y Boca Juniors de Argentina. ¿Cómo es posible que esos jugadores en algunos casos descartados por sus clubes de origen pudieron lograr esta hazaña?. Obviamente si observamos lo que ocurrió, vemos a un grupo humano con una mentalidad ganadora, despojados de complejos y con un líder que marcaba la diferencia y que supo dar esa mentalidad al equipo. Contribuyó para esto una prensa que se mantenía indiferente ante las acciones de este equipo porque de hecho se suponía que no lograría nada y que participaba en un campeonato de baja monta, de pronto nos dimos cuenta de los resultados. Que actitud tan diferente, posiblemente fue la primera vez en la vida que sentí que el 99% de la población confiaba en que ganaríamos a River Plate en Arequipa en el partido final y con ello el campeonato de la copa Sudamericana. Todo el país tenía una confianza tremenda, ocurrió que ganamos a River con 9 hombres y guapeando al rival y como si fuera poco después ganamos a Boca la Recopa en condiciones difíciles, donde la presión para los peruanos era muy grande. ¿Como es posible que estos hombres lograran semejante éxito si antes no tenían nada. ? ¿Que ocurrió?. Obviamente fue un cambio de actitud que se soportó en una mentalidad ganadora sin complejos ni perjuicios y con la confianza que se podía lograr los resultados. La actitud del equipo era otra, no se aflojaba ante los rivales, se les jugaba de igual a igual, se defendía cuando había que hacerlo, se contragolpeaba con fuerza, se generaba respeto. Hasta cuando se patearon los penales en la definición con Boca mostramos la diferencia. Como es característico en nuestro país, esta experiencia se destruyó, no se continuó el trabajo y la actitud de Ternero creó anticuerpos especialmente en toda la mediocridad que no soporta el triunfo y menos el cambio de paradigmas en el manejo de las cosas.

Ojalá los gobernantes y las personas responsables tanto de los gobiernos locales como del central, tengan en cuenta lo importante que es trabajar en una educación de fondo a todo nivel. Es importante que los medios de comunicación hagan un pacto con los gobiernos locales y con el estado para realizar una campaña de valores. Es importante que los padres les demos mas tiempo a nuestros hijos y formemos en ellos valores de conducta que generen una buena autoestima que les permita afrontar con dignidad su futuro, es importante que los colegios den énfasis en formar patrones de honestidad, disciplina, autoestima, etc. Es importante enseñar que las cosas podemos lograrlas con nuestros recursos. Es importante volver a pensar que el sentido común debe primar para resolver nuestros problemas. Es importante que la juventud vea en los gobernantes y en nosotros coherencia y respeto por lo que somos, de nada vale ensalzarnos sin resultados, de nada vale decirle a la juventud lo que tiene que ser si nosotros no lo somos. Creo que en cada uno está la solución para el cambio es hora de trabajar en ello.