La llaman la reina de las ciencias

Por Leandro Rodriguez


En todas las actividades de nuestra vida estamos relacionados con la ciencia y especialmente con la Física, lo que llevamos a diario con nosotros y todo lo que se encuentra en nuestras casas, de los cuales dependemos casi por completo han sido logros de la Física. Los celulares se han convertido prácticamente en prótesis de nuestros cuerpos que no solo realizan la función de un teléfono móvil, sino también, son cámaras fotográficas, en algunos casos permiten entrar a internet y escuchar música. Así mismo, los relojes que llevamos con nosotros han sido aplicaciones directas de los descubrimientos de la Física. Los equipos de sonido, televisores, refrigeradoras, hornos de microondas, calentadores, etc., etc. han sido también logros de la Física. Si visitamos un centro de salud, encontraremos equipos para realizar, una resonancia magnética, tomar rayos X, una tomografía de cualquier parte del cuerpo, realizar análisis con los microscopios más modernos que existen, etc. Si nos trasladamos a un teatro moderno encontraremos instalaciones considerando los efectos de sonido y las instalaciones que dependen de escaleras eléctricas, escenarios móviles, etc., realizaciones que dependen también directamente de la Física. Los centros comerciales venden todo lo relacionado con tecnología y sus sistemas de cobros e información dependen directamente de lo que inventó la Física. Las instituciones están llenas de computadoras cuyo desarrollo fue impulsado y realizado por Físicos.

A estas alturas del desarrollo de la ciencia, la Física ha incursionado en casi todas las ramas del conocimiento, desde la medicina hasta las finanzas lo cual podría parecer increíble. El físico ya no se desenvuelve exclusivamente en áreas del conocimiento puramente teóricas. Por el contrario, actualmente, la gran mayoría desarrollan su actividad al margen de la investigación y la enseñanza, y se incorporan plenamente al mundo laboral en sectores profesionales tan dispares como la sanidad, la informática, la economía, las comunicaciones, el medio ambiente o la consultoría. La capacidad lógica y de abstracción que proporciona la Física unida a la formación relacionada con muy diversos campos del conocimiento hacen que el físico sea un profesional muy atractivo en muchos puestos de trabajo y profesiones. No en vano, en países como Inglaterra, el sector en el que más físicos están incursionando es el de la banca y las finanzas, porque se considera que su formación es mucho más flexible que la de los matemáticos u otros profesionales para analizar mercados, tendencias, correcciones y hacer prospectivas de futuro.

La situación en un país como el nuestro perteneciente al tercer mundo es muy diferente. En el Perú está todavía muy arraigado el analfabetismo científico. El término designa la condición de aquel que no sabe leer ni escribir, y el analfabetismo funcional es que aun sabiendo leer y escribir, no comprende lo que lee o no tiene la capacidad de poner por escrito alguna idea o algo que quiera comunicar. De manera análoga se designa como analfabeto científico a quien desconoce lo que es la ciencia y sus métodos. Igualmente puede hablarse de analfabetismo científico a secas, y de analfabetismo científico funcional, designando este último término -por ejemplo- la circunstancia de quien aún habiendo recibido una formación científica formal, no atina a comprender cabalmente lo que la ciencia es, ni el fundamento de sus métodos.

Gran parte de nuestra población es analfabeta o analfabeta funcional, es verdaderamente preocupante verificar directamente que un número significativo de estudiantes universitarios pueden ser clasificados como analfabetos funcionales. Así que no es de sorprender que el analfabetismo científico esté más extendido aún.

La situación debía alarmarnos pues la ciencia ya no es sólo un atributo ventajoso de nuestra especie, sino que se ha constituido en un elemento indispensable de la supervivencia. Si la ciencia desapareciera hoy, nosotros, los descendientes de aquellas criaturas que no habían necesitado de la ciencia moderna, podríamos perecer, porque ahora sí nos es indispensable. En nuestros días somos demasiado numerosos como para poder sobrevivir sin energía, abrigo, alimentos, medicina y tecnología derivados de la ciencia como lo he mencionado líneas arriba.

En la actualidad, los jóvenes de nuestro país lo ignoran casi todo sobre el rumbo de la ciencia actual. Es necesario que los investigadores y los profesionales de la divulgación científica conjuntamente con los medios de comunicación den a conocer a la sociedad como se realiza el trabajo científico y para qué sirve.

Los planes de estudio de la secundaria ayudan muy poco. La física y las matemáticas se conciben como herramientas para ejercitar la inteligencia, pero no se dedica tiempo a que los alumnos aprendan a deleitarse en la armonía de la naturaleza. Esto contrasta con otros cursos como el arte y la literatura, mas enfocadas hacia la creación de la sensibilidad artística que hacia el desarrollo de habilidades concretas.

Lo más trágico en nuestra sociedad es el hecho de que se ha dejado ya de valorar el conocimiento por sí mismo. En la antigua Grecia, el amor a la sabiduría puso en marcha la reflexión racional del hombre sobre la naturaleza. La filosofía abrió paso a la ciencia y durante muchos siglos ambas caminaron juntas. Cuando la ciencia adquirió su definitiva fisonomía moderna después del Renacimiento sus padres fueron grandes humanistas.

Los grandes científicos del pasado fueron a su vez grandes filósofos. Con el tiempo, la especialización llevó a que estas dos tendencias se divorciaran, de esta manera uno puede observar a una persona culta ignorándolo todo sobre la ciencia. Frente a esto aparece otra tendencia opuesta que empieza por desestimar el conocimiento humanista para terminar ignorando el valor intrínseco de todo conocimiento, incluido el científico.

Si al escaso aprecio por el saber que tiene nuestra sociedad le sumamos la fuerte valoración que se hace del bienestar material y poco el esfuerzo, no debemos sorprendernos que los jóvenes eviten no sólo las carreras de ciencias sino también otras opciones muy exigentes como los estudios de ingeniería o de medicina.

Entendamos la necesidad de resaltar que la ciencia básica es indispensable para una sociedad que progresa: La ciencia genera la técnica y ésta, junto con la economía y el derecho, crea la riqueza. El bienestar alcanzado permite cultivar valores como la expresión artística y del pensamiento libre, que en lo más analítico que alimenta la ciencia. Cuando, por ignorancia, se abandona la ciencia fundamental, la que busca el conocimiento por sí mismo, se está minando el progreso económico y cultural de las generaciones futuras.

Debemos inculcar en nuestros jóvenes el amor al saber, la valoración del esfuerzo y el aprecio por una vida con metas altas.

"Al final, todo es Física"

***********************

Otros Artículos